La idea de la teoría general de sistemas fue desarrollada por L. Von Bertalanffy alrededor de 1930, posteriormente un grupo de personas unieron sus inquietudes en lo que se llamó la Sociedad para la Investigación de Sistemas Generales, establecidas en 1954 junto con Anatol Rapoport, Kenneth Boulding, Ralph Gerard y otros.
La finalidad de TGS es encontrar las propiedades comunes a entidades
llamadas sistemas; sistemas que se presentan en todos los niveles de la
realidad pero que tradicionalmente son objeto de disciplinas académicas
diferentes. Busca reglas de valor general aplicables a cualquier sistema
y en cualquier nivel de la realidad.
La TGS no busca solucionar problemas o intentar soluciones prácticas, pero sí producir teorías que puedan ser aplicadas. La
teoría general de sistemas en su propósito más amplio, es la
elaboración de herramientas que capaciten a otras ramas de la ciencia en
su investigación práctica. Por sí sola, no demuestra o deja de mostrar
efectos prácticos. Para que una teoría de cualquier rama científica esté
sólidamente fundamentada, ha de partir de una sólida coherencia
sostenida por la T.G.S. Si se cuentan con resultados de laboratorio y se
pretende describir su dinámica entre distintos experimentos, la T.G.S.
es el contexto adecuado que permitirá dar soporte a una nueva
explicación, que permitirá poner a prueba y verificar su exactitud. Por
ello se la encasilla en el ámbito de metateoría.
La TGS busca descubrir isoformismos en distintos niveles de la realidad que permitan:
- Usar los mismos términos y conceptos para describir rasgos esenciales de sistemas reales muy diferentes; y encontrar leyes generales aplicables a la comprensión de su dinámica.
- Favorecer, primero, la formalización de las descripciones de la realidad; luego, a partir de ella, permitir la modelización de las interpretaciones que se hacen de ella.
- Facilitar el desarrollo teórico en campos en los que es difícil la abstracción del objeto; o por su complejidad, o por su historicidad, es decir, por su carácter único. Los sistemas históricos están dotados de memoria, y no se les puede comprender sin conocer y tener en cuenta su particular trayectoria en el tiempo.
- Superar la oposición entre las dos aproximaciones al conocimiento de la realidad:
- La analítica, basada en operaciones de reducción.
- La sistémica, basada en la composición.

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