El
pensamiento sistémico es la actitud del ser humano, que se basa en la
percepción del mundo real en términos de totalidades para su análisis,
comprensión y accionar, a diferencia del planteamiento del método
científico, que sólo percibe partes de éste y de manera inconexa.
El
pensamiento sistémico aparece formalmente hace unos 45 años atrás, a
partir de los cuestionamientos que desde el campo de la Biología hizo
Ludwing Von Bertalanffy, quien cuestionó la aplicación del método
científico en los problemas de la Biología, debido a que éste se basaba
en una visión mecanicista y causal, que lo hacía débil como esquema para
la explicación de los grandes problemas que se dan en los sistemas
vivos.
Este
cuestionamiento lo llevó a plantear un reformulamiento global en el
paradigma intelectual para entender mejor el mundo que nos rodea,
surgiendo formalmente el paradigma de sistemas.
El
pensamiento sistémico es integrador, tanto en el análisis de las
situaciones como en las conclusiones que nacen a partir de allí,
proponiendo soluciones en las cuales se tienen que considerar diversos
elementos y relaciones que conforman la estructura de lo que se define
como "sistema", así como también de todo aquello que conforma el entorno
del sistema definido. La base filosófica que sustenta esta posición es
el Holismo (del griego holos = entero).
Bajo
la perspectiva del enfoque de sistemas la realidad que concibe el
observador que aplica esta disciplina se establece por una relación muy
estrecha entre él y el objeto observado, de manera que su "realidad" es
producto de un proceso de co-construcción entre él y el objeto
observado, en un espacio –tiempo determinados, constituyéndose dicha
realidad en algo que ya no es externo al observador y común para todos,
como lo plantea el enfoque tradicional, sino que esa realidad se
convierte en algo personal y particular, distinguiéndose claramente
entre lo que es el mundo real y la realidad que cada observador concibe
para sí.

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